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In pino peritas, por Leonardo Giovannini

In pino peritas, por Leonardo Giovannini
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Para ilustrar el Jornal de hoy hemos plagiado a Gueli Kórzhev. Se trata de un hombre escribiendo, aunque no lo parezca: observen que en el original lleva un papel en su mano izquierda y sujeta un lápiz corto Ikea con la derecha. Lo hemos mantenido. En nuestra versión, el diarista toma notas contemplando el cuadro que hemos pintado para él, un plagio del Adán y Eva de Johan Vilhelm Gertner, donde se representa el primer gatillazo de la Historia («No me había pasado nunca», y con razón). El diarista se percata de que usar un cuadro de Adán y Eva para ilustrar el tema de la pareja es problemático, puesto que no quedan representadas las parejas homosexuales. Cae entonces en la obviedad de que en el Jardín del Edén eran imposibles las relaciones homosexuales, excepto al narcisista modo (¡ya había sanchismo en el 4004 antes de Cristo!). Más obvio todavía: en el Edén eran imposibles el adulterio o la poligamia. Sin infidelidades, sin vino, sin homosexualidad, sin sildenafilo, ¡sin tadalafilo, diosantodelcielo! ¡Sin Gepetto! Menudo paraíso.

Comprende entonces el diarista que solo había un camino para lograr ser infieles: ser expulsados. Por lo tanto, nuestros primeros padres no se propusieron tanto descubrir el sexo como conocer gente (de ahí el Árbol del Conocimiento). Al tener relaciones sexuales, Adán y Eva estaban escapando del Edén para formalizar un divorcio de común acuerdo. Como se sabe, la Caída es en realidad el despertar de la Razón y de la Libertad, y por lo tanto el comienzo de la vida moral humana.

Y una vez aburridos de ser libres yendo por libre, volvamos a la pareja. La más compleja construcción humana, es decir la más compleja construcción de la biología. Dos pigmaliones construyéndose mutuamente, y cada uno es el otro y sigue siendo el mismo. ¿Y los problemas de pareja? ¡Saque su manual de psicología evolucionista y no dé la lata, caramba!

(Terminado el domingo uno de febrero, tarde, comprendiendo que el diarista no quería hablar del vino sino de la pareja y nos ha colado la mentirijilla del título, en el vino la veritas, en el pino las peritas, en el monte las sardinas tralará.)