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- Señala un sesgo en el estudio del patronazgo de Isabel de Farnesio: los historiadores asumían que Felipe V compró las obras y las registró a su nombre para garantizarle un buen futuro económico.
- El rey reunió unas 270 pinturas; la reina, casi un millar. Algunos historiadores sentido la necesidad de justificarlo así. Es improbable por varios motivos: la reina compraba las obras con su bolsillo privado. Por eso ante la colección de esculturas de Cristina de Suecia, necesita la incorporación del rey. También la reina dejó en su testamento que deseaba que las obras se incorporaran a la colección real. Antes no lo eran. Eran solo suyas.
- Se decía que era una mujer manipuladora y que no se relacionaba con mujeres, solo con hombres.
- Durante mucho tiempo la historia de las mujeres ha estado escrita por hombres. En un contexto como el de Isabel de Farnesio, es normal que quien ejerce el poder se relacione sobre todo con ellos, que eran quienes despachaban los asuntos de Estado. Se puede interpretar como una circunstancia lógica o con sesgo. La historiografía ha sido muy dura con ella y nos la ha vendido con calificativos muy despectivos, cuando fue una mujer muy inteligente, con una gran formación y ambición política para la monarquía y para sus hijos. También acompañó durante toda su vida a un enfermo de salud mental, con lo duro que es. El resultado fue óptimo: consiguió mucho más de lo que nunca habría anhelado. Ni en sus mejores sueños contempló la posibilidad de que su hijo favorito, Carletto, se convirtiera en rey de España y que ella pudiera verlo. En ese camino, el arte la acompañó como algo fundamental. Era una continuidad natural de lo que ella había visto en Italia, en su casa.Quiso obras de primera categoría. Compró 18 murillos, renis, tintoretos, brueghels. Incluso como viuda en sus retratos, envuelta en armiño y los símbolos reales, encarnaba la autoridad. Fue una mujer con carácter hasta el final.
- Desde el 2000 investiga sobre el patronazgo femenino. ¿Cuál es el aspecto más llamativo del trato a mujeres como Isabel de Farnesio por parte de la historia?
- El silencio. La historiografía solo ha prestado atención a su papel desde finales de los 90. Lo que demuestran los estudios es que fueron mujeres excepcionales y que en algunos periodos, como la Edad Moderna, fueron incluso más importantes que los hombres. Adquirieron un protagonismo político inusitado y en la monarquía hispánica es abrumador. Representaron el poder, vinculado con el arte, una de sus manifestaciones. Cuantas más mujeres poderosas, más promotoras artísticas. Por eso tienen un peso específico tan importante en el Museo del Prado. El director, Miguel Falomir, cuenta que el Museo del Prado es probablemente el museo europeo en el que las mujeres han sido más decisivas para su creación, preservación y en configuración de las colecciones. Esto estaba por hacer. No habíamos fijado nuestra mirada en ello. Las mujeres artistas son fundamentales y se hace un trabajo ingente por visibilizar su papel. Desde 2017, las obras de mujeres artistas se ha multiplicado por nueve en las salas. El museo trabaja en esa línea, pero por su propia peculiaridad tiene la posibilidad de explorar una vía excepcional que se está convirtiendo en una referencia para muchas instituciones nacionales e internacionales.
- Tras años de campaña, hoy algunos términos, como ecologismo o feminismo, producen en ocasiones rechazo en el público. ¿Cómo es ahora su respuesta?
- Abrumadora. Los catálogos de los itinerarios se reeditan hasta cinco veces, algo muy raro. Se ha creado una especie de fenómeno fan. Al simposio sobre protagonistas femeninas se inscribieron 1.500 personas, que son cifras de Velázquez. Esta es una historia que estaba ahí. Simplemente había que contarla.
- A veces se acusa a ese enfoque de imponer o forzar una historia sobre la Historia. Habla usted de desvelarla.
- Se trata de visibilizar algo que existía, pero en lo que no habíamos reparado. Sin estas mujeres y el papel que han desempeñado, el Museo del Prado no sería lo que es. Si elimináramos las obras promocionadas por mujeres, casi la mitad de las salas se quedarían vacías.
- ¿Cómo es ahora la relación de la élite y la aristocracia con el arte?
- Estoy muy alejada del arte contemporáneo, pero adquieren obras por motivos muy distintos. Sobre todo, como inversión económica. Los motivos de hombres y mujeres de la Edad Moderna se vinculaban con cuestiones de representación del poder y devocionales. Hoy de la fe ni hablamos.
- ¿El papel que tienen hoy los Reyes es suficiente, en comparación el pasado?
- Yo creo que los Reyes están muy implicados. Van a obras de teatro de artistas emergentes, participan en inauguraciones de galerías, acuden a la Feria del Libro. Nuestra monarquía es un ejemplo de promoción, apoyo y difusión de la cultura española dentro y fuera de España.
- Cortinajes, columnas y armiños representan el poder de un rey en la Edad Moderna. ¿Cómo se observan en los retratos de Annie Leibovitz?
- De forma similar. Si se compara con un retrato de María Luisa de Orleans, es parecido. Hombre, Letizia es infinitamente más bella. Pero no hemos cambiado tanto.
- ¿Quién es el equivalente hoy de Farnesio? ¿...Carmen Thyssen?
- Yo creo que no existe. No hay una figura femenina que aúne poder político y patronazgo artístico.
- Tendría que ponerse Meloni a comprar arte.
- Exacto.
¿Cuál es la pregunta más impertinente que le han hecho? ¿Qué respondió?
La más repetida desde 2021, cuando se inició El Prado en femenino: ¿Cómo ha reaccionado el museo ante este proyecto? Mi respuesta: de manera ejemplar, con una implicación total.

