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Los profundos cambios que se han producido en las últimas décadas a nivel social, cultural y económico han provocado la transformación de la estructura familiar tradicional. Hoy en día, ya no predominan aquellas compuestas por un padre, una madre y los hijos. Existe una gran diversidad de modelos, lo que, además, de reflejar un sociedad más plural y flexible, también ha provocado el auge de algunas figuras, como las monomamis. Estas se enfrentan a numerosos retos y desigualdades que merecen atención.
¿Qué son las monomamis?
Las monomamis son aquellas mujeres que se dedican solas a la crianza y el cuidado de los hijos, sin la presencia activa del padre o de una figura paterna. Se trata de una denominación cariñosa que ellas mismas han adoptado en alusión al disco Motomami publicado por Rosalía en 2022. Más formalmente, a este modelo se le conoce como familia monomarental y puede deberse a diversas circunstancias: divorcio o separación, viudez, abandono del padre o la decisión consciente de ser madre soltera, ya sea de manera natural o mediante métodos como la adopción o la reproducción asistida.
Las monomamis, aunque cada vez más comunes, siguen contando con poca visibilidad. De hecho, las familias monomarentales no aparecen en la Ley de Familias aprobada por el Consejo de Ministros en febrero de 2024 y aún en proceso de tramitación parlamentaria. Además, el término ni siquiera está incluido en el diccionario de la RAE (sí que lo está familia monoparental). "La brecha de género se hace evidente en este modelo familiar aumentando su vulnerabilidad", apuntan desde FAMS, entidad sin ánimo de lucro que denuncia la discriminación de las familias con un solo progenitor.
Las monomamis, el concepto de familia que el año pasado creció un 10% en España
Como decíamos, las monomamis son cada vez más comunes. Crecieron un 10% en España el año pasado. Según la última Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística (INE), en el país hay 1.944.800 hogares monoparentales, de los cuales el 81% están sustentados por mujeres (más de un millón y medio). El 40,2% de las madres de esos hogares son separadas o divorciadas, el 37,6% viudas, el 15,8% solteras y el 6,4% casadas.
Los retos y las desigualdades a las que se enfrentan las familias monomarentales
La falta de visibilidad no es el único problema con el que tienen que lidiar las monomamis. Uno de sus principales retos es la estabilidad económica. Según el INE, el 54% de las familias monoparentales está en riesgo de pobreza (cifra que duplica a la de las familias biparentales) y afecta, sobre todo, a los hogares sustentados por mujeres.
Detrás de estos datos están las dificultades de las monomamis para acceder al mercado laboral, la temporalidad, la precariedad de sus trabajos o el desempleo. Y eso que ellas tienen una educación similar o superior a la de los hombres, como indicaba el estudio Madre no hay más que una: monoparentalidad, género y pobreza infantil, realizado por el Alto Comisionado Contra la Pobreza Infantil en España.
Asimismo, según el XI Estudio Monoparentalidad y Empleo de la Fundación Adecco, el 40,6% de las monomamis se ha visto obligada a recortar en la formación educativa de sus hijos. Este mismo informe señalaba que el 75,7% de las familias monomarentales se encontraba en situación de desempleo.
Las monomamis también se enfrentan a muchas dificultades a la hora de conciliar la vida laboral, personal y familiar. Deben cumplir con múltiples roles y tomar decisiones difíciles, una carga que puede generar un alto nivel de estrés o agotamiento y que les afecta no solo a ellas, sino también a sus hijos. Por otro lado, aunque la realidad social está cambiando, todavía existen estigmas que rodean a estas familias, que en ocasiones son consideradas como incompletas o menos estables que las tradicionales.
Logros y desafíos de cara al futuro para las familias monomarentales
Hasta 2024, las familias monomarentales tenían un permiso de maternidad de 16 semanas, la mitad que una biparental (que tienen 32 sumando las de ambos progenitores). Sin embargo, uno de sus grandes logros ha sido conseguir la ampliación. "El Tribunal Constitucional reconoce 26 semanas de permiso de nacimiento a las familias monoparentales", detalla la abogada laboralista Laura Idoate Domench en uno de los vídeos de su cuenta de TikTok.
Se trata de un paso importante, aunque quedan muchos que dar de cara al futuro. FAMS considera insuficiente la Ley de Familias aprobada en 2024 y reivindican "una ley que derive a una sensibilización que comience desde las instituciones públicas; incluyendo las diferentes monoparentalidades que existen y denunciando las injusticias y violencias que sufre este modelo familiar". También demandan más medidas de apoyo a la conciliación. Son los objetivos más inmediatos de las monomamis, que siguen peleando por su reconocimiento y visibilidad.

