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Longevidad es la palabra clave en 2026. Pero la doctora Valentina Sielecki prefiere hablar de vitalidad: "No se trata de vivir más, sino mejor. De añadir calidad a la vida. Que a los 90 años puedas salir a tomar un café con amigos, agacharte sin dolor, coger a tu nieto... Eso es medicina para mí", describe la doctora de origen argentino, en su clínica recién estrenada Amuna Vitality. Pero antes de emprender en la zona de El Viso, esta inquieta médico ya tenía muy claros los pilares del bienestar.
Por eso fundó un gimnasio de culto en Buenos Aires, RockCycle, del que mantiene dos locales activos. "Mi perfil es un poco atípico. Estudié Medicina en Argentina porque desde niña me encantaba gracias a la serie Anatomía de Grey", ríe.
Su familia viene del entorno farmacéutico, "había muchos médicos frustrados", y se convirtió en la primera doctora del clan. Luego hizo la residencia. "Me preparé muchísimo para entrar en cirugía general en un hospital de Argentina. Allí rendimos algo parecido al MIR: se presentan miles de médicos y entran pocos". Una de las elegidas fue ella.
El burnout en el hospital
Recuerda aquella época como un régimen militar. Un mundo de hombres donde una joven con carácter no encajaba, cuenta. "Me lo hicieron pasar muy mal. No soy una persona que se quede callada, así que eso generó conflictos. Me castigaban con guardias, quedándome sin comer por los turnos... cosas que, afortunadamente, ya no pasan", desliza.
Fue su padre quien, viéndola tan cansada y delgada, le animó a renunciar. Su crisis vocacional le llevó a estudiar una maestría online en la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, sobre biotecnología y emprendimiento. "Apliqué sin tener muy claro de qué se trataba, pero sonaba bien". Entró a una empresa de biotecnología en España, en 2012, y vivió en Madrid por primera vez. "Ahí empecé a entender el mundo del desarrollo de negocio: presupuestos, Excel, impuestos... cosas que a los médicos no nos enseñan. Es un gran agujero de la formación", critica.
También trabajó un tiempo en Nueva York, pero sentía una deuda pendiente con la medicina, así que volvió a su tierra a terminar lo que empezó. "Entré en otro hospital y fue una experiencia completamente distinta". Durante ese tiempo tuvo a su primera hija. Ahora mismo, está embarazada del tercero. "Cuando terminé, me ofrecieron seguir en el hospital, pero yo ya sabía que no quería esa vida. Los horarios eran incompatibles y por eso decidí emprender".
Tres empresas de éxito
Abrió una clínica de cirugía plástica y medicina estética con una socia y la marca cosmética The Glow Factor. También el citado gimnasio boutique que tanto le había enganchado en su época neoyorquina. "Casi firmo en Madrid antes de la pandemia, menos mal que no lo abrí", confiesa.
Se mudó a la capital con su marido, arquitecto y desarrollador, con la idea de bajar el ritmo, ya que las tres empresas funcionaban. Pero empezó a pasar consulta y se percató de la superespecialización que había en España. "En Argentina, todos mis pacientes tienen mi celular, somos muy empáticos. Aquí no encontré un pediatra que me lo diera. Eso vi que era una oportunidad".
Convenció a su director médico y fueron decididos a por la inversión, con un local de 700 metros cuadrados. "Amuna es el primer santuario de salud integral en Madrid, donde la medicina de precisión se une con el bienestar emocional, físico y cognitivo. Pero eso requiere compromiso del paciente para que haya adherencia al tratamiento".
Wellness de vanguardia
Sus días se dividen entre diseñar estrategia y pasar consulta. Describe su labor como coger de la mano al paciente para acompañarlo en el camino de los buenos hábitos. Cree que se suele ir al médico cuando ya nos duele algo, pero antes aparecen señales: cansancio, mal dormir, problemas digestivos, falta de energía... Cuando esas "vitalidades" se alteran y se normalizan, aparecen las enfermedades. "La gente busca la pastilla mágica que promete retroceder 20 años. Eso no existe. Hablamos de nutrición, de ejercicio y de dormir bien, pero también de las relaciones interpersonales. Tener vínculos sanos es fundamental para la salud mental".
En la clínica cuentan con técnicas prolongevidad como crioterapia, sauna infrarroja, bioimpedancia, test genéticos para personalizarlo todo... "Estas terapias son tan eficaces como un antibiótico. Son herramientas que usamos de forma holística. Ayudan a balancear el sistema nervioso parasimpático. Pero la persona debe responsabilizarse. Hoy la salud pública trata la enfermedad cuando ya está avanzada. La prevención es más barata, pero requiere un cambio de mentalidad enorme", opina.
Es más caro tratar una artritis avanzada que prevenirla, pero piensa el sistema llega tarde. "Lo mismo pasa con la fertilidad: las mujeres tienen hijos a una edad más avanzada y el cuerpo no acompaña. Se congelan óvulos masivamente; eso también tiene un coste físico. La solución real pasa por hábitos y prevención, pero es un debate muy complejo".
La epigenética y los marcadores
Su área de la medicina se llama epigenética, que básicamente determina qué genes se activan y cuáles se apagan según cómo comes, cómo te nutres y los factores ambientales. "A veces tratamos síntomas en personas sin enfermedad diagnosticada, y eso ya es prevención. Otras veces hay enfermedades crónicas y trabajamos para que la persona viva mejor". Crear hábitos está bien, pero sin volverse loco, opina. "La obsesión también enferma".
El estrés es más de lo que creemos. No tiene que ver solo con sentirse ansioso, sino con la oxidación de la célula, con cómo está funcionando internamente el organismo, explica. "Hay personas que hacen ejercicio todos los días, comen perfecto y, sin embargo, a nivel de longevidad están peor que otras que no hacen todo eso pero viven con menos presión".
Aunque muchas veces nos complicamos con la suplementación, el contacto con el presente, mirar a alguien a los ojos, agradecer un café... todo eso baja los niveles de cortisol y reduce la inflamación, asegura. También apartar un poco la dopamina del scroll con la tecnología. Pero no la demoniza, de hecho, usa la IA dentro de protocolos cerrados para seguimiento del paciente. "Estamos lanzando una app donde el paciente tiene todos sus estudios, reportes y seguimientos en un solo lugar. Queríamos una forma objetiva de ver cómo evoluciona alguien a los seis meses o al año".
Miden cinco biomarcadores: composición corporal, metabolismo en reposo, lípidos oxidativos en la piel (que reflejan hábitos de los últimos meses), estrés oxidativo en sangre, VO2 máx y fuerza de prensión manual, que está directamente relacionada con la salud cardiovascular. Todo esto les permite comparar y ajustar. "Sin medición, la gente abandona porque no ve resultados. Ahora bien, la IA sin contexto delira. El "doctor Google" ya era peligroso; el "doctor ChatGPT" puede ser peor si no se controla".
¿Y si tuviera que dar un solo consejo de longevidad? "Incluso a personas mayores: más que caminar, entrena la fuerza".
Amuna Vitality Clinic
Salud, longevidad y medicina estética. Programas de bienestar. Estudios funcionales y genéticos




