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Retrasos en Rodalies y en el servicio de alta velocidad. El caos ferroviario en Cataluña acumula su octava jornada con incidencias que se mantendrán, como mínimo, hasta la próxima semana.
El secretario de Estado de Transportes y Movilidad Sostenible, José Antonio Santano, da por válida la fecha anunciada por la consejera de Territorio y portavoz del Govern, Sílvia Paneque, quien ayer aseguró que el lunes la red de cercanías y media distancia de la región "recuperará la normalidad", es decir, casi dos semanas después del accidente de un tren, el martes 20 de enero en Gelida (Barcelona), en el que murió un maquinista en prácticas.
"El lunes deberían estar plenamente operativas prácticamente todas las líneas, con alguna excepción", ha manifestado hoy el número dos del Ministerio dirigido por Óscar Puente en una entrevista en el programa Cafè d'idees de RTVE. Una de estas excepciones cuya solución se demorará más días es la grieta en el techo del túnel de Rubí, que afecta al tráfico de mercancías del puerto de Barcelona.
Santano ha explicado que el Gobierno ha propuesto a la Generalitat la creación de un grupo de trabajo permanente con la Agencia Española de Seguridad Ferroviaria y otros organismos estatales para abordar "el impacto que ya tiene y que tendrá, a medio plazo, el cambio climático" en la infraestructura catalana.
Rodalies "es una de las redes que más lo sufrirá", ha advertido el secretario de Estado, instalado en Cataluña desde el pasado sábado para liderar la gestión de la crisis de movilidad en la comunidad autónoma tras las diversas suspensiones del servicio durante la última semana.
Trazado de la R1
Santano, incluso, se ha adentrado en uno de los debates abiertos en relación a la crisis climática: los riesgos derivados del trazado de la línea R1, conocida como línea del Maresme o línea de la costa. "Es muy complicado moverla, pero algo hay que hacer", ha admitido el alto cargo de Transportes.
La R1 conecta Molins de Rei (localidad del área metropolitana de Barcelona) con Maçanet-Massanes (Girona) bordeando toda la costa de la comarca del Maresme, cuya capital es Mataró (130.000 habitantes).
Precisamente, la R1 deberá ser la primera línea en ser transferida a la empresa Rodalies de Catalunya, recientemente constituida, dentro del traspaso acordado entre el PSOE y Esquerra Republicana en el pacto para la investidura de Pedro Sánchez en noviembre de 2023.
Esta previsto que esta nueva sociedad mercantil participada por la Generalitat (49,9% del capital, pero con presidencia y mayoría en el consejo de administración) y Renfe Viajeros (50,1% de las acciones) gestione la línea de la costa a partir de 2027, una vez obtenida la licencia ferroviaria y los certificados de seguridad.
No obstante, el tramo de la bifurcación de Sagrera de la R1 permanecerá en la Red ferroviaria de interés general porque da servicio a infraestructuras de la alta velocidad, que son de competencia estatal.



