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En las elecciones de julio de 2023, el PSOE revirtió la tendencia que le auguraban las encuestas y logró aguantar el impulso del PP gracias, en buena medida, al apoyo que aglutinó en dos grupos sociales: las mujeres y los jóvenes. Según la encuesta postelectoral del CIS, en voto femenino Pedro Sánchez superó en más de siete puntos porcentuales el registro que marcó Alberto Núñez Feijóo -30,8% frente a 23,2%-. Y, en las franjas de edad más bajas (18 a 24 años y 25 a 34 años), los socialistas sacaron hasta 10 puntos a los populares. Sin embargo, ninguna de estas dos circunstancias se repetiría si los españoles fueran llamados hoy a las urnas, según la encuesta de Sigma Dos para ELMUNDO. En el caso de las mujeres, el PSOE ya hace meses que dejó de ser el partido más votado -en todos los sondeos publicados por este periódico en 2025, es segunda fuerza por detrás del PP-. Pero, entre los más jóvenes, Sánchez aún resistía. Hasta octubre.
Durante la primera mitad de este año, el presidente del Gobierno se batía cada mes con Feijóo por liderar el partido preferido de quienes tienen entre 18 y 29 años. Sin embargo, desde que el pasado julio el PSOE fue por última vez primera fuerza entre estos electores, su apoyo no ha dejado de caer. De aglutinar el 27,8% del voto más joven en aquel mes de verano a reunir solo el 19,3%, según el último sondeo de octubre. Y, lo que es más significativo: de ser el ganador en este grupo social a caer a la tercera posición, superado por Vox.
El 30,3% de quienes tienen entre 18 y 29 años cogería hoy la papeleta del PP si hubiera elecciones y el 22,7% apostaría por la formación más a la derecha del abanico político. A 11 puntos de distancia de Feijóo y a 3,4 de Abascal queda Sánchez, con el 19,3% de los votos en este grupo. Por detrás se sitúa Sumar que, con el 14,4% del apoyo, crece 3,3 puntos desde julio y aglutina una parte del voto joven que pierde el PSOE.
Pero no toda. Si Sánchez se ha dejado 8,5 puntos porcentuales en esta franja de edad en los últimos tres meses, poco más de un tercio lo absorbe Sumar. El resto se lo reparten mayoritariamente Vox, que gana seis puntos, y el PP, que crece 4 puntos. Restan también mucho voto joven a Podemos y a las formaciones nacionalistas e independentistas, que se dejan en conjunto 4,8 puntos.
En el último año, tanto Vox como Sumar siempre han registrado un mayor respaldo entre las nuevas generaciones que en el global. Si la encuesta de Sigma Dos estima un 22,7% de voto a Abascal en la franja de edad más baja, en el conjunto del electorado ese porcentaje cae al 15,9%. En el caso de Sumar, la brecha es todavía más pronunciada -14,4% entre los más jóvenes, 7,4% en el global-. Lo contrario ocurre tanto en el PP -30,3% entre quienes tienen de 18 a 29 años y 33,8% en el global- como en el PSOE -19,3% entre los más jóvenes, frente al 27,2% que reúne en conjunto-. Sin embargo, esto no siempre ha sido así pues, hasta el mes de julio, los socialistas marcaban un mejor resultado entre las nuevas generaciones -27,8%- que en el global -26,8%-.
En la franja de edad siguiente, que engloba a los millennials, el PSOE también viene perdiendo fuerza en los últimos meses, aunque de manera menos significativa. Hoy reuniría el 22,1% del voto en este grupo, mientras que a principios de año -en marzo- llegó a marcar un 26,5%. Se sitúa así por detrás del PP (29,7%), pero mantiene la segunda plaza, con Vox siendo la apuesta del 17,5% de estos millennials.
El respaldo que Sánchez ha perdido en los últimos tres meses entre los jóvenes se ha ido más allá del PP, pues los extremos también salen especialmente reforzados en este grupo. No solo es Vox; según la última encuesta de Sigma Dos sobre el panorama catalán, la Aliança de Sílvia Orriols ya es segunda fuerza en la franja de edad de 30 a 44 años, por detrás del PSC.
Ahora queda conocer el porqué de este cambio en el sentido del voto de los jóvenes desde las últimas elecciones, que se ha acentuado en los últimos meses. Aunque un vistazo a las preocupaciones que trasladan quienes se encuentran en estos grupos de edad puede dar algunas pistas. Según el último barómetro del CIS, los problemas que más afectan a quienes tienen entre 18 y 34 años son las dificultades en el acceso a la vivienda y la crisis económica. Si el 11% del conjunto de los españoles sitúa estas cuestiones como sus principales problemas, entre los jóvenes este porcentaje se dispara: supera el 23% en el caso de la vivienda y oscila entre el 10,6% y el 15,3% en lo relativo a la coyuntura económica. Pese a que el debate político se centra hoy en día en la inmigración, la defensa, el aborto y, sobre todo, la corrupción, lo que más concierne a los jóvenes está lejos de estos asuntos.
A las nuevas generaciones les preocupa su situación económica y sus perspectivas de futuro a no tan largo plazo. Es su principal quebradero de cabeza según el CIS, que también revela que la percepción del estatus económico propio es peor en estos jóvenes -de 25 a 34 años- que entre los mayores. Todo ello, entre otros factores, ha traído al centro del debate público un concepto: la brecha generacional. La tendencia a que los hijos vivan mejor que sus padres se ve ahora, por primera vez, en riesgo de no cumplirse, y los jóvenes empiezan a echar en falta que los políticos miren más por sus intereses.
Esto es lo que parece haber capitalizado Vox, a la vista de la encuesta de Sigma Dos. Y lo ha hecho, precisamente, apelando a esas reflexiones que sobrevuelan ahora las conversaciones entre los más jóvenes. "Vamos a ser la primera generación en vivir peor que nuestros padres", dijo en abril de este año la portavoz del partido en materia de Juventud, Júlia Calvet. Esa misma idea la ha sostenido Vox en el programa económico que presentó el pasado junio, que contiene muchas ideas dirigidas a los jóvenes y a las que el partido está dando protagonismo este curso. "De la estabilidad de las familias a una generación caracol que va con la casa a cuestas sin poder echar raíces en ningún lado", denuncia el texto del programa, que critica también que "el coche, la casa y las vacaciones, tridente aspiracional de generaciones y generaciones, hoy es una quimera impagable". Entre las políticas que propone: deducciones fiscales en el IRPF para jóvenes inquilinos, "fin del IVA" en la compra de primera vivienda y "medidas que permitan a los jóvenes disfrutar por adelantado de una parte de su futura pensión para la compra de un hogar".
El Gobierno no se queda atrás. Sánchez también ha arrancado este curso mirando a las nuevas generaciones en el asunto que más les preocupa: la crisis habitacional. El jefe del Ejecutivo anunció en septiembre varias medidas para facilitar el acceso a una casa a menores de 35 años: una ayuda de casi 30.000 euros al alquiler con opción a compra de vivienda protegida, ayudas para la compra de vivienda en el medio rural, un seguro de impago de rentas para jóvenes... Las rebajas en el transporte público durante el verano para este grupo de edad y el Bono Cultural Joven son otras de las políticas que Sánchez ha puesto en marcha para intentar atraer a millennials y miembros de la generación Z. Pero la persistencia de sus problemas financieros y de la crisis habitacional, mientras el Gobierno presume de la marcha de la economía española, ahonda en el descontento de estos ciudadanos, que miran ahora a otros partidos.


