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Los fallecidos en el desplome del número 4 de la calle Hileras en Madrid son la arquitecta Laura Rodríguez Sabín, de 30 años de edad, según ha confirmado a www.crystallakenet.org con fuentes de la empresa para la que trabajaba, Rehbilita, y tres de los obreros identificados como Dambéle, Alfa y Jorge. De origen maliense, guineano y ecuatoriano respectivamente, tenían entre 30 y 50 años de edad.
Los cuatro trabajadores fallecidos se encontraban en el interior del inmueble, de seis plantas y ubicado en pleno centro de Madrid, cuando pasadas las 13.00 horas del martes la estructura cedió y se derrumbó de forma repentina.
Laura Rodríguez, nacida en Madrid en mayo de 1995, cursó Arquitectura en la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y llevaba trabajando para Rehbilita algo más de cuatro años, desde julio de 2021, según figura en su perfil en Linkedin, en el que describe su puesto en la empresa como de "ayudante de producción". Rehbilita se estaba encargando de la transformación del edificio en un hotel de cuatro estrellas. Su labor sería de supervisión y control administrativo.
La joven, que tenía un despacho portátil en la primera planta del inmueble desde el que controlaba la obra, tuvo la mala suerte de abandonarlo para ir al baño justo en el momento en el que se produjo el derrumbe. Así, su despacho quedó a salvo del colapso pero no el baño, igualmente de obra, y también ubicado en la primera planta, en el que quedó atrapada bajo una montaña de escombros. "Fue toda una desgracia que saliera en ese momento", explican fuentes de la investigación.
Su cuerpo, junto con el de otro operario, fue recuperado por los bomberos sobre las dos de la madrugada de este miércoles, dándose entonces por finalizada la búsqueda de los desaparecidos, que había comenzado sobre las 18.30 horas. Horas antes ya se habían rescatado a los dos otros trabajadores fallecidos.
Este diario se ha puesto en contacto con la familia de Laura Rodríguez, que ha declinado hacer declaraciones.
Las otras tres víctimas mortales, Dambéle, Alfa y Jorge, eran empleados de la empresa encargada de la demolición, Anka. Según distintos medios, a los dos primeros el derrumbe los sorprendió en los baños del sótano, mientras que Jorge se encontraría trabajando en la sexta planta del edificio.
En declaraciones a los medios de comunicación este miércoles en las inmediaciones del número 4 de la calle Hileras, Daniel Anca, responsable de Anka Demoliciones calificaba el derrumbe de "accidente" y aseguraba que todos los trabajadores tenían la documentación en regla.
Las obras, explicaba, comenzaron el pasado mes de febrero y avanzaban a un ritmo "muy lento" por tratarse de un edificio antiguo que requería intervenciones progresivas. "Se va demoliendo una parte, se refuerza y se ejecuta. Se toman todas las medidas de seguridad", aseveraba en declaraciones recogidas por Europa Press.
Sobre las posibles causas del siniestro, señalaba que, según la información de la que él dispone, no había exceso de carga en la planta que colapsó; a la par que negaba que se estuviera vertiendo hormigón en la zona y que se hubiera producido un fallo en la grúa. La grúa, estuvo parada el martes (el día del siniestro) y que el hormigón se estaba echando en el sótano.
El empresario confirmaba además que tres de las víctimas se encontraban en el servicio y una cuarta en la cubierta, y destacaba que podría haber sido "una tragedia aún mayor", ya que en el momento del derrumbe había "más de 40 trabajadores" en el edificio, todos ellos "con experiencia y la documentación legal en regla".


