El 6 de agosto del año 2000 el entonces ministro de Fomento, Francisco Álvarez Cascos, anunciaba en Gijón un plan de infraestructuras 2000-2007 llamado a acabar con el «déficit ferroviario, viario, portuario y aeroportuario» en España y su proyecto estrella para Asturias: un Metrotrén para integrar el ferrocarril en su ciudad. En junio de 2003, se colocaba la primera dovela del túnel que vertebraría el proyecto y, tras vaivenes y retrasos, en 2006, se daba por terminado. Un cuarto de siglo después del anuncio, esa infraestructura de 3,9 kilómetros es el único vestigio en pie de aquel macroproyecto, ahora abandonado tras enterrar 138 millones de euros. Sin vías ni trenes y sin haber llegado a usarse.
Un «tunelón a ninguna parte», lo define la Federación de Asociaciones Vecinales (FAV). Su presidente, Manuel Cañete, señala que el proyecto ya nació como «irracional», pues a pesar de que «Cascos, gijonés, entendía que le hacía un favor a la ciudad», la población no lo demandaba, sino que «lo que pedíamos era la eliminación de la barrera» ferroviaria. «Un metro en una ciudad de 250.000 habitantes no tenía sentido» y lo veían «una obra faraónica impropia de aquella época». El tiempo le ha dado la razón.
Los planes iniciales contemplaban un túnel de doble vía desde la estación ferroviaria de El Humedal hasta la glorieta de Viesques y tres estaciones: Begoña, El Bibio y Viesques. Ninguna de esas estaciones ha llegado a hacerse y tampoco una segunda fase que se puso sobre la mesa con el paso de los años, «buscando un poco de sentido racional a la obra», continuar dos kilómetros hasta el campus universitario y el hospital Cabueñes. Tras recorrer parte del casco urbano, termina «en un erial», no conecta con la red ferroviaria y no hay fecha para esa posible conexión con Cabueñes o con el servicio de Cercanías.
Con el proyecto del Metrotrén ya en marcha, en noviembre de 2002, se constituyó la Sociedad Gijón al Norte, S.A., a tres bandas entre el Gobierno central, el Principado de Asturias y el Ayuntamiento, con el objetivo de coordinar a las tres administraciones para construir una nueva estación intermodal en la plaza de El Humedal, conectarla con el túnel del Metrotrén y gestionar el desarrollo urbanístico de los terrenos liberados del uso ferroviario por estas obras. Ese año se firmó un convenio que se ha reeditado ya tres veces, pero los planes iniciales no han llegado a cumplirse más allá del túnel abandonado.
La FAV denuncia que «en Gijón al Norte llevamos gastados 40 millones de euros y lo único que se ha hecho ha sido poner un cartel» y pone el foco en toda la clase política como responsable del «abandono» del Metrotrén y, en general, de las infraestructuras ferroviarias de la ciudad, pues desde el primer plan de Álvarez Cascos, «siete ministros y ministras de ambos partidos nos han presentado proyectos» y ya han «perdido la cuenta» de las maquetas que han llegado a presentarles sin que ninguna fuese adelante.
LA FALSA PROMESA DE JOSÉ LUIS ÁBALOS
«El último fue (José Luis) Ábalos. Vino y nos ofreció el oro y el moro», comenta Manuel Cañete, si bien, tras la marcha de este, en marzo de 2025, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible anunció la previsión de licitar a lo largo del primer trimestre de 2026 las obras de la primera fase de la nueva estación intermodal de Gijón, con un coste estimado de 53,53 millones de euros a asumir entre Adif, el Principado y al Ayuntamiento. La actuación incluye la demolición del viaducto de la calle Carlos Marx, el desvío de los dos grandes colectores existentes y la urbanización de la zona del Solarón, pero la ciudadanía «ya no se cree nada», aseguran.
Y es que «gobierno a gobierno, se han ido olvidando de Gijón» y ni siquiera hay consistencia en el proyecto. En 2002 se situaba la estación intermodal en la plaza del Humedal; un estudio informativo aprobado por el Ministerio de Fomento en 2006 modificaba su emplazamiento para Moreda; y en noviembre de 2014, se reubicaba frente al Museo del Ferrocarril. En 2025, los planes ya se presentaron para Moreda.
"ES UN PROYECTO QUE NO CUAJA"
Entre idas y venidas de proyectos ferroviarios, el foco vuelve siempre al túnel terminado del Metrotrén, que hizo realidad la tuneladora Noega y ha protagonizado sucesivas polémicas. «Es un proyecto que no cuaja y los vecinos ya dicen: "meted champiñones en ese túnel y nos olvidamos de él"», lamenta el dirigente vecinal, que en su día llegó a presidir el Plan de Movilidad de Gijón e indica que solo tendrá algún sentido si llega hasta el hospital y el campus y, aún en ese supuesto, «no hay datos que sustenten» que tendrá uso ciudadano.
«Desgraciadamente, llevo 25 años luchando con esto y creo que vamos a tenerlo muy difícil para que se haga», lamenta Cañete sobre una efemérides que «nadie rememora porque a todas y todos los responsables se les cae la cara de vergüenza con esta obra innecesaria» en la que, a los 138 millones gastados, se le suman varios millones en la redacción de proyectos y el coste anual de mantenimiento para que ese único túnel, además de inconcluso, permanezca abandonado desde que se anunció su finalización el 19 de diciembre de 2006.
Ya antes del fin de la obra hubo denuncias por lodos e inundaciones puntuales y llegó a verse afectada la infraestructura telefónica de la zona. Durante los primeros años, actuaciones de mantenimiento lograron prevenir su deterioro, pero, pese a todo, no evitaron que en 2016 apareciese totalmente inundado. Dos años después, Tragsa procedió a vaciar el agua acumulada, pues la inundación deterioraba las instalaciones eléctricas y de drenaje. Ahora, está seco, pero, 25 años después de fraguarse, tapiado y vacío.
CRÓNICA...DE LAS GRANDES CHAPUZAS
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*La serie 'Crónica...de las grandes chapuzas' se publica cada domingo en el suplemento CRÓNICA de la edición impresa de EL MUNDO.
