El tranvía de Jaén existe. No es un invento ni un fantasma. Un puñado de jiennenses llegó a subir a sus vagones, a sentir bajo sus pies el traqueteo de los raíles y a subir y bajar en alguna de sus diez paradas. Pero diríase que fue un espejismo y sus trenes, casi sin estrenar, dieron marcha atrás y quedaron aparcados, varados, en sus cocheras, de las que no volvieron a salir. De eso hace la friolera de 15 años.
Pocos se acuerdan ya de la estampa del tranvía circulando por la capital jiennense porque en estos tres lustros los vagones y las locomotoras no han hecho más que coger polvo en una gran nave, esperando la ocasión de volver a rodar por sus vías.
Pero, aunque no lo hayan visto circular, todos en esta ciudad saben de su (in)existencia, han visto sus paradas abandonadas o han aparcado sus coches sobre las vías, convertidas en un aparcamiento improvisado.
Pocos, muy pocos, han usado el tranvía en Jaén, pero muchos hablan de él y en la prensa local le dedican titulares día sí y día también. Porque, más allá de su regreso a las cocheras sin estrenar hace 15 años, el trayecto del tranvía jiennense parece víctima de alguna suerte de maldición y cuando, en estos últimos años, parecía que estaba a punto de desbloquearse, surgía una nueva piedra en el camino.
Hace solo unas semanas que el proyecto sufrió su enésimo revés, la exclusión, por incumplir los requisitos, de la empresa a la que iba a adjudicarse la explotación. Y es la segunda vez que ocurre en apenas unos meses.
Pero para conocer, con detalle, la maldición del tranvía de Jaén hay que remontarse a sus orígenes, cuando el proyecto parecía ir sobre ruedas y a toda velocidad.
Porque la historia arranca en 2007, en plena precampaña de las elecciones municipales. La candidata del PSOE -entonces todopoderoso en Andalucía-, Carmen Peñalver, promete poner fin a los problemas de movilidad en la ciudad. La solución, un tranvía que articulase la capital de norte a sur y de sur a norte.
La Junta de Andalucía, entonces en manos socialistas y con el jiennense Gaspar Zarrías como mano derecha de Manuel Chaves, impulsó el proyecto tan decididamente que a los cuatro años, en 2011, la obra estaba totalmente terminada.
Ya durante la construcción de la infraestructura aparecieron los primeros problemas, aunque nada comparado con lo que vendría después. La tala masiva de árboles para colocar las vías generó indignación en Jaén, aunque no fue el único motivo de crítica. La adquisición del material rodante a la francesa Alstom en lugar de a CAF Santana -participada por la histórica compañía jiennense Santana Motor- fue fuente de conflicto y ataques.
Con todo, el tranvía quedó listo en tiempo récord y Peñalver, que ganó aquellas elecciones, cumplió su promesa, aunque no pudo rentabilizarlo en los siguientes comicios, que perdió frente al candidato del PP, Enrique Fernández de Moya.
El nuevo alcalde abjuró del tranvía y llegó a prometer que «jamás» se subiría en él. Incluso, escenificó su rechazo con una entrega simbólica de las llaves. Ahí, dicen algunos, comenzó la auténtica maldición del tranvía.
Circular, circuló. Lo hizo en mayo de 2011, en pruebas y a coste cero para los viajeros, pero la empresa concesionaria del transporte urbano en la ciudad vio un caso claro de competencia desleal y el juzgado al que acudió le dio la razón, ordenando la paralización del servicio del tranvía gratis total.
Resulta que el tranvía no tenía en ese momento instalados los sistemas de cobro, por lo que el servicio quedó, nunca mejor dicho, en vía muerta y los vagones fueron guardados en las cocheras.
No fue hasta 2019, ya con el gobierno del PP en la Junta, cuando empezaron a darse pasos para un desbloqueo que no termina de llegar.
En 2021, la Administración autonómica y el Ayuntamiento firmaron un convenio que parecía, aquella vez sí., el principio del fin del problema. El Consistorio se comprometió a asumir una deuda de 9,5 millones, claro que la situación de las arcas municipales, en bancarrota, lo hizo todo más difícil.
A finales de 2025, cuatro años después de aquel convenio, la Junta comenzó el proceso de adjudicación del contrato de explotación, o sea, luz al final del túnel... O no, porque dos empresas, favoritas, han sido ya descartadas por incumplir los requisitos. Si a la tercera fuese la vencida, la previsión es que, al fin, esta primavera el tranvía de Jaén vuelva a rodar.
CRÓNICA...DE LAS GRANDES CHAPUZAS
(1) La A-14 de la Ribagorza: la autovía que no lleva a ningún sitio
(20) La presa fantasma de Alcolea, que se podría haber llenado ya tres veces este año
*La serie 'Crónica... de las grandes chapuzas' se publica cada domingo en el suplemento CRÓNICA de la edición impresa de EL MUNDO.


